Antología Poetas Contemporáneos 2024 México Ricardo Rosales de Paula Muñoz

La poesía de Ricardo Rosales de Paula Muñoz

Ricardo Rosales de Paula Muñoz, escritor y poeta mexicano, fue seleccionado como uno de los participantes de la Antología Poetas Contemporáneos 2024 de la Editorial Revista Poética. Conversamos con él sobre sus intereses, procesos e inspiración, así como sobre sus planes y lo que significa la poesía en su vida.

 ¿Qué significa para ti formar parte de esta Antología de Poetas Contemporáneos?

Siento la enriquecedora oportunidad de encontrarme rodeado de poetas de todo el ámbito hispanohablante de hoy en día y saberme parte de una comunidad de personas que destilan sus experiencias, lecturas y sensibilidades en un mismo mar de mil corrientes que llamamos poesía. Los estilos y contenidos de cada poeta sin duda se vuelven más únicos al ponernos en perspectiva con las otras voces presentes en la antología, y cada poema destaca más al leérsele en contraste con la personalidad y estética de otras personas también creativas. Es mi primera ocasión participando en una antología de esta manera y me entusiasma mucho. Me gusta enfatizar constantemente el hecho de crear comunidad en y alrededor de la poesía y no tengo duda de que una colección conformada desde voces de varias latitudes puede mostrarnos la fertilidad que sigue teniendo un campo que pareciera desde fuera no ser el más afortunado en cuanto su aforo lector.

¿Cómo describirías tu estilo poético y qué influencias consideras más importantes en tu trabajo?

Vivo mi estilo como un laboratorio donde experimentar con distintos referentes en un espíritu lúdico, pero a la vez con alto virtuosismo lingüístico y particular atención a la dimensión no solo sonora, sino claramente musical de la poesía. Lecturas como Lorca y Sor Juana fueron incitándome a explorarla como lector desde la secundaria. Después, sin duda una de mis influencias principales fue haber estudiado las lenguas y literaturas grecolatinas en la universidad y conocer de primera mano una sensibilidad de la antigüedad mucho más vibrante y colorida que la que usualmente podría uno imaginar.

Destacan para mí las obras de Safo de Lesbos en el ámbito griego y las de Lucrecio y Horacio en el romano. También poetas en inglés como Emily Dickinson, Shakespeare, Allen Ginsberg y E.E. Cummings me son familiares desde hace años. Siento cercanos a Alfonsina Storni y Nicolás Guillén en el ámbito latinoamericano. Y creo que gracias a la carrera en Letras Clásicas he aprendido a interesarme particularmente en indagar distintos abordajes que han tenido poetas desde las épocas y latitudes más heterogéneas (poesía mística sufí o haikús japoneses, por mencionar dos ejemplos), obvio procurándome traducciones pertinentes. Al día de hoy, considero la constante exposición a diversas expresiones poéticas uno de los pilares mismos de mi quehacer. Pero no me considero un mero recopilador de influencias: a partir de las lecturas todo debe cobrar sentido con una chispa que está fuera de ellas, que está en la vida misma, en enamorarse, comer, sufrir, tener amistades y convivencias, caminar, acariciar animales, escuchar música y podcasts, fiestear de vez en cuando, indignarse ante las injusticias y cualquier cosa que haga a uno sentirse vivo y humano. Sin ese estímulo vital, no podríamos conectar con nuestras lecturas significativamente y los poemas no tendrían una chispa propia para surgir. Así que, resumidamente, las dos influencias que considero tener son la exploración y lectura constantes de poesía, por un lado, y los detonantes que vienen solo con el vivir cotidiano y sin los cuales difícilmente tendría yo material en verdad propio para escribir.

¿Cómo fue tu proceso creativo para los poemas incluidos en esta antología?

Creo que la mejor forma de responder esta pregunta es ir describiendo el proceso de cada uno por separado.

El poema “Mi ciudad” surgió al inicio de un periodo en que me moví a vivir al centro de la Ciudad de México por un trabajo y caí en cuenta de lo afortunado que fui al quedarme cerca aquel piso 24 de torre corporativa porque la mayor parte de mis conciudadanos recorre muy largos trayectos. Pensé en hacer un poema que hablara de pros y contras de la megalópolis por igual y que pudiera describirla con gracia retórica sin emitir juicios morales al respecto. En retrospectiva recuerdo, también, que por esas fechas escuché varios episodios de un podcast dedicados a Schopenhauer y su noción del arte, por lo que posiblemente tomé esa postura de habitante y trovador sobre lo urbano. Personalmente el bullicio de la ciudad suele estimularme y mantenerme interesado, por lo que fue un poema rápido de componer.

Por su parte, “La rosa de los vientos” reclama los amplios paisajes que muchas veces los citadinos no reconocemos como nuestros, pero también hay una capa o lectura bastante intencional de la rosa de los vientos como metáfora del momento y la actitud de abrir la mente hacia los abanicos de posibilidades que la vida nos ofrece. En ese sentido, recuerdo una frase famosa de Einstein: “La mente es como un paracaídas, solo funciona si se abre”. ¿Por qué no disfrutar del proceso y sentir que ideas nuevas recorren las nuestras refrescándolas?

 El poema llamado “Trasoñar” es un poema que escribí poco tiempo después de la muerte de mi abuela materna en 2021 por complicaciones cardiacas. Pensaba en los últimos días que vivió, pasando largos ratos en un hospital a solas pues no nos era fácil estar mucho tiempo con ella por las restricciones pandémicas del momento. ¿Qué pesares, alegrías, remordimientos y esperanzas vivas hasta el final habrá tenido esas horas largas a solas con su corazón, aunado al presentimiento de morir pronto? Pero de pronto la imagen específica del corazón acongojado sintiéndose mortal dentro de mi abuela se me apareció como una condición humana enormemente amplia: cierta angustia que tal vez todos hemos sentido y que Freddie Mercury resumió en “Bohemian Rhapsody” cuando canta sometimes wish I’ve never been born at all.

Los “Guiones para Emily Dickinson”, además de un homenaje al estilo de la grandiosa autora de Amherst, es una broma. Sus poemas sin título y con abundantes guiones me hicieron pensar casi de inmediato en el poema y el título en un momento en el que la estaba leyendo.

En el soneto “Eureka” quise hacer una especie de manifiesto personal como poeta, una declaración de la misión que personalmente siento tener en este trayecto. No es que piense que cada poema implícitamente es un manifiesto de sí mismo y de toda una cosmovisión, pero mi intención al componerlo fue un claro recordatorio a mí mismo que a la vez pudiera fungir, en los contextos indicados, como una carta de presentación (o por lo menos tarjeta de presentación) poética.

Finalmente, recuerdo haber escrito “Río (paisaje para Lorca)” en 2016 o 2017 en un intento de crear un pastiche de los versos lorquianos después de haber visto varias postales muy bellas de un río caudaloso.

¿Esta selección responde a alguna intención que hayas querido compartir o visibilizar con los lectores? ¿Hay algo que desees expresar a través de esta selección?

Considero que los poemas que seleccioné balancean la sensación de maravilla con la desesperanza y son un breve muestrario de algunas de mis preocupaciones poéticas constantes: destilar mis experiencias y anhelos mientras asimilo poéticas que admiro. Tal vez un par de versos dentro de la misma selección podrían explicarla más precisamente: “Deseo divulgar la maravilla/deseo difundir fascinación”. Procuré escoger poemas lo suficientemente disímiles entre sí para poder abarcar los más aspectos de heterogeneidad y eclecticismo posibles, pues considero que mi producción no podría describirse como un todo monótono, y más bien su unidad radica en la variedad. De alguna forma, creo que es mejor mantener la flexibilidad en la expresión para poder dar cabida en una sola voz a la multiplicidad de experiencias que potencialmente palpitan en cada ser humano.

¿Consideras que hay algún tema recurrente en tu poesía? De ser así, ¿por qué es importantes para ti?

Las fuerzas de Eros y Thánatos definitivamente están presentes en varios poemas míos, por separado o juntas (las dualidades se me dan mucho porque soy geminiano). Igualmente, los referentes explícitamente grecolatinos son bastantes dada mi formación, y si no están explícitamente mencionados, ciertamente lo están en el peso natural de las palabras al ser utilizadas con plena conciencia de sus etimologías y evolución. Los sonidos de la lengua son también un aspecto que procuro resaltar porque uno de mis principales intereses es impregnar mi poesía de las más cualidades musicales posibles.

¿Podrías contarnos cuál es tu relación con la poesía o producción literaria contemporánea en tu país?

Nocturlabio Ediciones, en donde publico mis poemas, es una editorial independiente con siete años de trayectoria que, sin embargo, cuenta ya con presencia en varias ferias libreras a nivel nacional mexicano y que gradualmente ha sabido colocarse en el complejo panorama de las editoriales en mi país. 

Formo parte del elenco de la exploración escénica multidisciplinaria llamada “Ensayo de una catarsis”, cuya primera temporada contó con cuatro funciones entre junio y julio de 2024 en el foro Júpiter21 y El 77 Centro Cultural Autogestivo respectivamente, ambos en Ciudad de México.

He sido invitado frecuente de conversatorios sobre diversidad sexual y de género en la Librería Guillermo Tovar y Teresa del Fondo de Cultura Económica, e igualmente procuro frecuentar los eventos mensuales de la comunidad cuir de Ecos Poesía, proyecto independiente que busca crear una antología impresa de poetas LGBT+ contemporáneos mexicanos.

Concibo las colaboraciones como una parte significativamente importante de mi labor, pues en muchas ocasiones la experiencia del poema puede llegar a ser más accesible a ciertas personas a través de la sinestesia y, podría decirse, lo inmersivo. Es comprensible que cada persona tenga distintas formas de experimentar y relacionarse con las distintas expresiones artísticas. En este afán de crear simbiosis artísticas y sinestesias significativas he iniciado proyectos colaborativos con artistas de mi país con los que espero poder difundir experiencias estéticas para lectores y escuchas no sólo del ámbito mexicano sino también hispanoamericano.

¿Consideras que elementos de tu identidad (procedencia, idioma, costumbres, gustos) tienen algún rol en tu obra poética?

Definitivamente sí, y así como es fácil comprender por qué las personalidades de cada uno de nosotros implican ya en sí mismas un collage, la obra de cada autor mostrará estos elementos, deliberadamente o no, pero sin duda lo hará en la medida en la que quien escribe asuma su escritura como un proceso de exploración de su propia persona, de su psique y de sus perspectivas, sentires y pensares. En mi caso, podría decir que inicialmente todos los poemas eróticos que escribía se decantaban por el homoerotismo, pero con el tiempo he podido crear también poemas eróticos en los que el género es indistinto o ambiguo. También podría decir que mi condición de aprendiz y lector de varias lenguas ha influido en mi forma de relacionarme con mi lengua materna como medio para la poesía, particularmente sintiéndome enriquecido por conocer de palabras al usarlas, saberlas ricas en historia y metamórficas habitantes de los siglos que las han visto ser usada. Si alguien se pregunta cómo puede ser la poesía de un traductor, latinista, intento de helenista, amante del italiano y particularmente músico frustrado, encontraría la respuesta fácilmente en mi poesía. Por otro lado, rasgos de mi persona como un diagnóstico de bipolaridad aparecen en varios de mis poemas que abordan los temas de la depresión y la manía. Ojo, tomo medicamentos y controlo los picos de mi trastorno, pero algunos paisajes emocionales a los que me ha llevado me han servido de inspiración innegablemente. También considero influencias importantes mis gustos personales en la poesía y literatura en general, música y demás disciplinas artísticas.

En tu opinión, ¿cómo ves el papel de la poesía en la sociedad actual? 

La respuesta a esta pregunta para mí es ambivalente. Creo que buscamos en el contenido lírico de la música que nos gusta lo que por siglos hemos buscado en la poesía: expresiones que podemos contemplar y con las que podemos identificarnos. Sin embargo, ciertamente parece que la poesía como tradicionalmente la conocemos se enfrenta a una desigual competencia contra varios otros productos culturales que se consumen más amplia y popularmente.

¿Qué proyectos literarios tienes para el presente próximo y el futuro?

El verano de 2024 verá la luz mi segundo libro de poemas, “Polirritmia, segunda rapsodia: Cuarentena”, con temas lúgubres y pandémicos, un memento contemporáneo cargado de conciencia de tradición, continuación estoica del muy hedonista primer librito que lancé con poemas homoeróticos. Durante 2025 saldrá la tercera rapsodia de “Polirritmia” y le siguen una cuarta (de haikús) y quinta (de poesía-performance) que ya están escritas. Las cinco rapsodias de “Polirritmia” serán todas parte de la colección de poesía de Nocturlabio Ediciones. Correspondiente a cada una de ellas, no solo en las ilustraciones que acompañen los volúmenes, sino también en las presentaciones y colaboraciones que surjan en aras de crear más sinestesias y simbiosis creativas. Hay también un manuscrito de poesía puramente barroca como proyecto a publicarse posterior a “Polirritmia”. Lo que me encuentro escribiendo en este momento es el material para proyectos posteriores a “Polirritmia” y el mencionado poemario de barroquismo. Si bien ciertamente existirá un desfase entre la producción que va naciendo y la que va viendo la luz poco a poco, creo pertinente seguir el consejo del buen Horacio de corregir y pulir constantemente por un lado y dejar reposar orgánicamente el material de uno durante un tiempo considerable por el otro. 

¿Qué es la poesía para ti?

La poesía tiende puentes en dos ámbitos distintos. El primero es en el interior mismo del poema: las palabras pierden la rigidez cotidiana del uso unívoco y de diccionario, se vuelven porosas y enriquecen entre sí los sentidos que pueden tener, potenciando la red de palabras hasta volverse un entramado de lenguaje que ya no es sólo lenguaje, sino que implica toda una intención estética e incluso una cosmovisión entera. Y una vez tendidos estos puentes que ayudan a que el poema sea lenguaje trascendiéndose a sí mismo, el segundo momento en el que la poesía tiende puentes es al crear una comunidad alrededor del poema, sea de escuchas o de lectores, sea la intimidad de dos personas (separadas por los años y continentes o ambas presentes) o incluso la amplitud de una reunión mucho mayor: el pacto que implícitamente nos demanda cada poema es construir comunidad alrededor suyo, aprender a relacionarnos con sus palabras de la forma en que las palabras se relacionaron libre y maravillosamente al interior del texto. Y si algo aprendemos de la sensibilidad de la poesía, podemos eventualmente extrapolarla y sentir el mundo poéticamente y procurando crear comunidad a través de los descubrimientos y las rarezas compartidas. Y pasar de los puentes interiores del poema a los puentes de comunidad alrededor suyo para, tal vez, llegar a vivir la vida misma como poesía.

Poemas de Ricardo Rosales de Paula Muñoz en la Antología Poetas Contemporáneos 2024

Mi ciudad; La rosa de los vientos; Trasoñar; Guiones para Emily Dickinson; Eureka; Río ―paisaje para Lorca―.

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